Quiero empezar por enviar mi más sincero pésame a todos aquellos que han perdido a alguien a causa del Coronavirus y desear la pronta recuperación de todos aquellos que lo padecen o lo han padecido. Dicho esto y siendo el mensaje más importante, creo que el Coronavirus nos invita a reflexionar sobre todos los aspectos de nuestra vida personal y en sociedad. Aquí mi reflexión.
Creo que el Coronavirus ha sido un llamado sutil de la naturaleza, diciéndonos que aquí está y que tiene el control sobre nosotros y sobre el planeta. A través de un virus, una de las formas más pequeñas de todo su ser, ha puesto a billones de seres humanos en una pausa casi total. Dicha pausa puede representar el mayor beneficio para la propia naturaleza y para nosotros mismos.
Esta pausa implica una reducción global de emisiones a la atmósfera sin precedentes, por el bajo consumo de energía y transporte. No ha existido un tratado o un compromiso global tan fuerte, coordinado y efectivo para eliminar la contaminación como el que vivimos ahora. Millones de litros de agua son ahorrados sin cambios en estructuras tarifarias o tandeos. Miles de sitios públicos como playas y parques han dejado de recibir enormes cantidades de basura.
Paralelamente muchas familias están pasando más tiempo juntas, conociéndose más y valorando el tenerse unos a otros. Lo importante ya no es que vamos a comprar sino que tenemos salud. Vecinos y colaboradores se mandan buenos deseos y recomendaciones para estar bien, para convivir de manera armoniosa.
Esta pausa también nos ha recordado que hay millones de personas que viven al día y que nuestro modelo económico causa grandes desigualdades. Aquellos que no pueden resguardarse en casa son los más expuestos al virus y los que menos tienen para afrontar sus consecuencias. La naturaleza también olvida los estratos sociales y a todos pone en peligro ante esta situación, sin embargo, como siempre las probabilidades están en contra de los que menos tienen.
No han sido la religión, la política o la economía las que nos han puesto límites y nos han recordado a valorar nuestra vida, ha sido la naturaleza con un llamado muy sutil, porque este nos da oportunidad de reaccionar, de coordinarnos ha mitigar los efectos del virus, porque en muchos casos podemos recuperarnos y hacernos inmunes; pero probablemente vengan otros llamados menos sutiles donde no tengamos estas alternativas.
Tal vez la mejor vacuna para nuestra sobrevivencia sea hacer caso a este sutil llamado y detener nuestros patrones de vida, privilegiando a la naturaleza y nuestra propia existencia.
De acuerdo , Paco. Abrazo.
ResponderEliminar