martes, 12 de mayo de 2020

... todos podemos crear un Antídoto contra el COVID19

En mi última entrada, comentaba que el COVID19 era un sutil llamado de la naturaleza, invitándonos a cambiar nuestros comportamientos personales y sociales. En esta entrada sugiero algunos puntos sobre cómo creo que podemos atender este llamado y generar un antídoto social contra este virus y los que seguramente vendrán más adelante en forma de mutaciones u otras epidemias.

Quiero empezar por decir que la estrategia actual de resguardo en casa me parece la mejor herramienta que tenemos en la actualidad para atender de manera inmediata al COVID19. Todos sabemos que conlleva un costo enorme por la caída de la economía y la pérdida de millones de empleos a nivel global, sin embargo, sería muy riesgoso anticiparnos y exponer a millones de personas sin tener capacidad para atender una recaída. La vacuna social que propongo son medidas que complementan la cuarentena que vivimos y también atiende esta problemática en el mediano y largo plazo, me parece muy importante arrancar lo más pronto posible para elevar su efectividad. 

Este antídoto social cuenta con dos ejes de acción coordinada entre Gobiernos, Empresas y de manera más importante TODAS las personas. El primer eje es atender nuestra alimentación y salud de manera que seamos más fuertes y liberemos recursos para que el sistema de salud pueda atender este tipo de emergencias de manera más eficiente. El segundo eje es limpiar el aire del planeta, esto para poder disminuir las enfermedades respiratorias asociadas con la contaminación. Explicaré a más detalle ambos ejes para el caso de México.

Sabemos que las personas mayores, mujeres embarazadas y aquellas con enfermedades crónico degenerativas son las más vulnerables ante los efectos mortales del COVID19 por tener una menor capacidad de recuperación cuando contraen el virus. Para los dos primeros grupos no podemos hacer mucho, sin embargo, para el tercer grupo existe un amplio campo de acción, particularmente en México para el caso de la diabetes mellitus, que incluso antes del COVID19 ya representaba una epidemia que iba matando a miles de mexicanos de manera lenta y silenciosa. Cabe señalar que esta enfermedad también requiere una gran cantidad de recursos del sistema de salud por lo que ante emergencias, como la actual, la capacidad de respuesta es muy limitada. 

Del lado del gobierno se debe implementar una estructura de incentivos que permita al sector empresarial y laboral optar por alternativas de vida más saludables. Normalmente se ha intentado desincentivar el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico a través de impuestos, el llamado garrote, sin embargo, su efecto ha sido mínimo. Este esfuerzo debe venir acompañado de un esquema de incentivos, lo que se le llama la zanahoria. 

¿Qué tal, por ejemplo, si el gobierno ofreciera un descuento en las cuotas obrero patronales del IMSS cuando un porcentaje de la plantilla de las empresas presente indicadores sanos fuera de riesgo de diabetes, hipertensión y otras enfermedades asociadas? Igualmente las empresas podrían canalizar parte de este beneficio a los propios trabajadores a través de su nomina, logrando que todos guíen su comportamiento hacia una vida más saludable. Es muy probable que el ahorro por dejar de atender la abrumadora cantidad de casos de diabéticos sea más grande que el costo de este descuento en las cuotas. 

Ante este incremento en el riesgo de muerte de las personas con diabetes, sería sensato pensar que el mercado de alimentación saludable y el ejercicio crecerían significativamente, esperando nuevas propuestas empresariales. A todos nosotros nos toca cambiar nuestros patrones de consumo, así como educar a las nuevas generaciones sobre una mejor alimentación y ejercicio. 

Esta estrategia traería dos grandes beneficios, el primero sería reducir el número de casos de diabetes, mejorando la calidad de vida para muchas personas. El segundo es mantener o generar una mayor recaudación para el gobierno y el fortalecimiento del sistema de salud, lo que generaría una red de atención mucho más grande. Al instituir estos esquemas del garrote y la zanahoria paralelamente y de manera inmediata como medida emergente, el gobierno tendría capacidad de endeudamiento respaldado por un nuevo canal de ingresos y eventual reducción de gastos por atención de la diabetes.

El segundo eje está enfocado en generar acciones para mejorar la calidad del aire en nuestras ciudades. Como sabemos el virus ataca los pulmones y por lo tanto dificulta la respiración, esto se agrava con una mala calidad de aire y nos hace más vulnerables al estar permanentemente expuestos a bajos niveles de calidad de aire. Para atender este punto es necesario reducir las emisiones contaminantes y reforestar. Curiosamente en esto los seres humanos somos muy parecidos al COVID19, atacamos directamente los pulmones (bosques, selvas, etc) de la tierra y estrangulamos su capacidad de respiración, es momento de reactivar estos pulmones naturales.

En este eje el gobierno mexicano debe cambiar su enfoque de privilegiar a la industria petrolera y buscar alternativas más rentables de largo plazo como son las energías limpias y renovables al mismo tiempo que se avanza en la movilidad eléctrica. Este punto lo desarrollaré en otra entrada a propósito del gran dispendio en PEMEX. 

De lado empresarial es necesario canalizar inversiones hacia la eficiencia energética, actualmente las tecnologías nos permiten invertir en estos proyectos con un alto grado de rentabilidad, más aún cuando las tarifas eléctricas y de gas tienden a la alza. También existen amplias oportunidades en el mercado de la movilidad eléctrica que aún no han sido explotadas, por ejemplo arrendamiento de autos eléctricos e híbridos que tienen un menor costo operativo y de mantenimiento, esto en particular para servicios de transporte como taxis, autos en renta, etc.

Todos nosotros como consumidores, ya tenemos alternativas para reducir nuestro consumo o generar nuestra propia energía limpia, como son paneles solares, focos led, entre otras. Pero el mayor impacto lo podemos tener al guiar nuestros patrones de consumo hacia una menor utilización de energía, este es un ejercicio que debemos hacer cada uno en nuestro propio estilo de vida y tratar de encontrar aquellos consumos que realmente no requerimos, autos de 8 cilindros para un pasajero, grandes espacios con alta utilización de aire acondicionado, etc. 

Entiendo que estas medidas pueden ser percibidas como costosas y para algunos limitantes, pero están lejos de ser tan costosas y limitantes como la larga cuarentena que vivimos y que representa la única alternativa que tenemos el día de hoy. Es muy probable que este tipo de pandemias se repitan en un futuro y por eso Según yo.... todos debemos crear este Antídoto Social contra el COVID19. 

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